Unos históricos Warriors jugarán su 5ª final consecutiva tras arrasar 4-0 a los Blazers

La historia se sigue repitiendo en la Conferencia Oeste y, por quinta vez consecutiva, los Golden State Warriors lucharán por el anillo. De esta forma, el equipo de Steve Kerr supera, en número de finales seguidas, a las dinastías de los Lakers con Magic Johnson (4) y los Celtics de Larry Bird (4), pues ya lo hicieron con los históricos Bulls de Michael Jordan (3) o incluso los Spurs de Tim Duncan (2). Solo se quedan por detrás de los Celtics que consiguieron diez apariciones (1957-1966) junto a Bill Russell y Red Auerbach.

Y lo han hecho remando en cuatro partidos contra los Portland Trail Blazers, quienes tuvieron las de ganar en tres de ellos pero no pudieron evitar las remontadas y consecuentes derrotas, otorgando a los Warriors el nombramiento como único equipo en los últimos 20 años que remonta tres juegos seguidos con diferencias de 15 puntos o más al descanso. Además, ante las ausencias de Kevin Durant y DeMarcus Cousins, los principales protagonistas de esta gesta han sido Stephen Curry y Draymond Green, ambos batiendo récords: el base sumó 146 puntos en total, la 2ª mejor media anotadora en una final de conferencia desde Stoudemire en 2005, mientras que el ala-pívot realizó dos triples-dobles en los dos últimos enfrentamientos, y se convirtió en el primer jugador que consigue esto desde 2002 cuando Jason Kidd gobernaba a los New Jersey Nets.
En el primer duelo los campeones demostraron que iban a por todas y sin miedo. Curry (36+6+7 con 9 triples) y Klay Thompson (28) se encargaron de que su equipo no perdiera la compostura en ningún momento y controlase el marcador en todo el partido (94-116).
Portland aguantó el tipo durante la primera parte, con Damian Lillard (19), C.J. McCollum (17), Maurice Harkless (17) y Rodney Hood (17) como máximos anotadores, pero acabaron terminando con un flojo 36% de acierto en tiros de campo y hasta 21 balones perdidos. Como contrapartida, los Warriors completaron un 51% en triples (17/33) y resquebrajaron el encuentro en el tercer cuarto donde consiguieron hasta un +17 de diferencia.
El segundo partido reavivó las esperanzas de la franquicia de Oregon, de hecho todos dábamos como ganador al equipo de Lillard (23+5+10) y McCollum (22) al ponerse con un cómodo 65-48 al descanso. Sin embargo, unos Warriors muy dependientes de Curry en la primera parte (19 puntos), reaccionaron a tiempo y durante el tercer cuarto pasaron como una apisonadora por encima de los de Terry Stotts: en 5 minutos completaron un parcial de 18-4, y poco después se pusieron por delante (75-77) terminando esos doce minutos con un 27-12 a favor.
Aún así, los Blazers se despegaron de nuevo en el último cuarto (102-94), pero sus dos estrellas completarían un 0/9 para olvidar en tiros en los últimos 7 minutos, con un Curry desatado (37+8+8) y acompañado como siempre de Thompson (24) y Draymond Green (16+10+7). A dos minutos, los de Oakland se pusieron por delante (110-108) con tres tiros libres de su base, y en los últimos instantes Iguodala apareció para robar el balón a Lillard e impedir que forzaran la prórroga (111-114).
El 3-0 en la serie no tardaría en llegar y lo hizo en el primer encuentro celebrado en el Moda Center. La historia se repitió y los Blazers se dejaron remontar en la segunda mitad para quedarse de nuevo a orillas del primer triunfo. Con intensidad defensiva, los Splash Brothers enchufados (36+6 de Curry y 19+5+5 de Thompson), Green multitarea (20+13+12+4 robos) y otro tercer cuarto para enmarcar (13-29), los Warriors encaminaron la serie antes del último cuarto donde llegaron con un favorable 87-98, remontando desde un 42-60 en contra. El mejor en Portland fue McCollum con 23 puntos pero fallando 13 de sus 20 lanzamientos (110-99).
Más de lo mismo ocurriría en el cuarto partido, en el primer “match ball” que debían salvar los Blazers para intentar alargar la eliminatoria. Y a pesar de ganar por +17 puntos tras los tres primeros cuartos (95-78), con un Meyers Leonard inconmensurable (30+12), los Warriors empezaron a rodar en el último cuarto y, como siempre en esta serie, Curry (37+13+11) y Green (18-14-11), con sendos triples-dobles, fueron los culpables de una nueva remontada. Se convirtieron en los primeros compañeros de equipo que firman dos triples-dobles en un mismo partido de Playoffs.
Klay Thompson empató el encuentro 111-111 con un triple que decidiría jugar la prórroga. Y en los cinco minutos extras, Green enchufó de tres en los últimos segundos determinando el cuarto triunfo de los de Steve Kerr, pues los últimos intentos de Lillard (28+12 asistencias) no lograron entrar a canasta (119-117).
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