Minibasket

La categoría de minibasket se juega en una pista más pequeña que la del resto de categorías, el aro está situado a 2,60 m del suelo frente a los 3,05m de las categorías superiores, se juegan 8 períodos de 6 minutos donde todos los jugadores/as deben jugar un mínimo de tres períodos y un máximo de cinco, fomentando de esta forma que todos jueguen un número de minutos considerable, el balón es de tamaño 5 (5 pulgadas), más pequeño que en categorías posteriores donde las niñas jugarán con uno tamaño 6 y los niños con uno tamaño 7.

La etapa consta de dos “ciclos”. Primero juegan como preminis (entre 9 y 10 años, cuando cursan tercero y cuarto de primaria, aunque algunos niños o niñas empiezan en segundo de primaria) y luego ya son minis (de los 11 a los 12 años cuando hacen quinto y sexto de primaria).

En otras comunidades cambian la nomenclatura por benjamines y alevines pero sigue siendo la etapa de minibasket.

Podríamos definir los años de minibasket como la etapa de los aprendizajes y las emociones. Los que hemos dirigido a un equipo de minibasket o tenemos hijos que juegan o han jugado en estas categorías mini, podemos decir que somos afortunados, ya que en estas etapas, a veces, disfrutas más viendo estos partidos que otros de categorías superiores..

Como podemos apreciar, por su temprana edad, es el período que les va a marcar claramente en su futuro como jugadores y jugadoras de baloncesto.

Etapa de formación como jugadores/as:

La gran mayoría de estos niños y niñas empiezan de 0 en el mundo del baloncesto. Desconocen el reglamento, no tienen nociones técnicas, etc. Ahí es donde sus entrenadores y entrenadoras juegan un rol importante. Tienen auténticos “filones” entre sus manos ya que a esta edad los niños y niñas son verdaderas “esponjas” a la hora de adquirir conocimientos y con una capacidad de mejora muy amplia en un corto período de tiempo.

La inmensa mayoría de niños y niñas con 7 o 8 años empiezan de 0 en el mundillo del baloncesto. No saben botar, cuando tiran el balón muchas veces no llega ni a tocar el aro, no sabe realizar una entrada a canasta, etc . En su último año de mini (acaban la etapa con 12 años) es maravilloso ver como saben botar perfectamente, tienen una mecánica de tiro aceptable, realizan entradas a canasta por la derecha e izquierda sin fallo, cambios de mano bien ejecutados, etc.

Hemos conseguido en 4 años que aquel niño o niña que  empezó de 0 ahora tenga unos sólidos conocimientos técnicos que deberá seguir puliendo y mejorando en sus futuras etapas como jugador/a de baloncesto.

Emociones:

Estos niños y niñas cuentan con un factor añadido, que posiblemente en algunos de ellos/as vaya disminuyendo a lo largo de futuros años: ILUSIÓN y PASIÓN.

Como casi todo en sus inicios, el factor emocional juega a favor nuestro. Ver la cara de estos niños y niñas en cada entrenamiento mirando y atendiendo a su entrenador/a como si fuera un Dios, explicar a los padres una vez finalizado el entrenamiento todo lo que han aprendido y, sobretodo, esos nervios y emoción cada sábado por la mañana al levantarse porque hay partido, convierte a nuestros pequeños jugadores/as en seres adorables. Eso no se paga con todo el dinero del mundo.

Por desgracia muchos de ellos a lo largo de los años dejarán el baloncesto por motivos académicos, personales, etc. Los que continúen seguramente seguirán teniendo esa ilusión, pero difícilmente conseguirán llegar a transmitirla de la misma manera que cuando jugaban a minibasket.

Valores:

En esta etapa aparte de los conocimientos también aprenden algo igual o más importante que mejorar su forma de jugar. Aprenden unos valores que les servirán para toda su vida, más allá de los años que puedan jugar a baloncesto. Por eso creo que todos los que rodeamos a esos niños y niñas debemos ser un ejemplo para ellos.

Aquí es donde su entrenador/a debe tener un comportamiento modélico con ellos/as.

Lo primero que debe hacer es enseñarles a respetar a sus compañeros, a ser generosos con ellos. “A veces podrás tirar y meter dos puntos pero si tu compañero está en mejor posición que tú, debes pasarle el balón. Cuando tu compañero meta la canasta, esa asistencia te convertirá en mejor jugador que si la hubieras metido tú”. Esta podría ser una frase tipo de cualquier entrenador hacia sus pequeños jugadores/as. El nosotros antes que el yo. Norma básica en nuestro deporte y en todos los deportes de equipo.

Respetar a los rivales y a los árbitros. Esta es otra norma “sagrada” de éste deporte y si no la cumplimos, por muy buenos que seamos jugando, jamás llegaremos a ser un jugador de BALONCESTO.

Deben transmitirles también que sin esfuerzo y concentración en los entrenamientos jamás mejoraremos como jugadores. No se trata de que todos lleguemos a jugar en la NBA o en la WNBA, pero es bonito ya que practicamos un deporte porque nos gusta que acabemos mejorando día a día porque eso nos ayudará a crecer también como personas. Sin esfuerzo no hay recompensa.

Su comportamiento ha de ser modélico. El jugador/a a esas edades tiene a su entrenador/a, junto a los padres, como un referente. El entrenador/a deberá comportarse perfectamente en los partidos con sus jugadores/as, con sus rivales y con el árbitro. Deberá reconocerles los aspectos que hayan hecho bien y reforzarles positivamente en aquellos aspectos donde hayan fallado. EL niño/a se sentirá muy feliz si su entrenador le aplaude lo que hace bien momentos y le refuerza positivamente en lo que le sale mal.

Los padres juegan otro papel fundamental, como ya hemos visto en otros artículos de opinión. Debemos ser el pilar fundamental de apoyo al jugador/a junto a sus entrenadores/as. Ese espejo donde los pequeños/as se van a mirar. Escucharles cuando acaben su entrenamiento y nos quieran explicar como les ha ido y que han aprendido, animarles en los partidos, jamás criticar a su entrenador/a, no protestar nunca a los árbitros, transmitirles ánimos cuando estén tristes porque han jugado mal o han fallado aquel tiro fácil, etc

Para concluir podríamos estar muchas más horas hablando de minibasket entrando en conceptos técnicos más complejos.

Pero lo que quería plasmar en éste artículo es que en ésta etapa es donde formamos a futuros jugadores/as, pero ante todo hemos de tener claro que les estamos formando como PERSONAS a través del deporte.

 

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