El básquet es respeto y valores, jamas humillaciones

Aprovechando que el pasado viernes, 8 de marzo, fue el día de la mujer trabajadora, he considerado interesante repasar algunas de las desigualdades a las que se tienen que enfrentar los referentes baloncestísticos de mi madre, mi hermana, mi prima, mi amiga… O por qué no, los míos. Ya qué, al final, seas hombre o mujer, todos somos practicantes de un mismo deporte, que debería tener las mismas condiciones y el mismo respeto para todo el mundo.

En este artículo no me quiero centrar en la brecha salarial, en la visibilidad del baloncesto femenino respecto del masculino, etc. Si no que me gustaría hacer hincapié en cosas que la gente de a pie puede remediar por su propia cuenta, por ejemplo, las faltas de respeto y los micro-machismos o machismos, directamente, dentro de este deporte.

Aun así, antes de entrar en materia, por si a alguien le interesa, cabe decir que según datos de hace unos años el salario medio de una jugadora de básquet profesional ascendía, más o menos, a los 10.000€ anuales. Mientras que el de un jugador ACB de 19 años, o menos, llega a los 20.000€ anuales. También es interesante el hecho de que 95 jugadores de la NBA cobran más que todas las jugadoras de la WNBA juntas. Y por último, solo el 6% de las informaciones deportivas en España tienen a la mujer como protagonista, esto sin tener en cuenta que el baloncesto no es ni el primer deporte con más seguidores dentro del país, así que no me quiero ni imaginar el porcentaje que saldría con el básquet femenino.

Todo lo que he comentado arriba es importante, súper importante y vergonzante como amante de este deporte. Pero hay cosas, como las faltas de respeto y las humillaciones, que también lo son. Esto nos lo encontramos infinidad de veces todos los días del mundo. Afirmaciones como: “no voy a ir a un partido de básquet femenino porque es muy aburrido” o “yo (hombre) a ti te gano, y eso que no he jugado en mi vida al básquet” o “los partidos de básquet femenino solo valen la pena a partir de determinada categoría, y a veces ni eso”. Por poner unos ejemplos.

Estoy seguro de que todos los hombres habremos hecho o escuchado algún comentario por el estilo. Y en eso sí que debemos impulsar un cambio de actitud, a diferencia de otras cuestiones, que aunque también debemos jugar un papel importante para que no se produzcan, no dependen de manera tan directa de nosotros, sino de esferas más altas. No entiendo el porqué de estos comentarios, en ningún lugar del mundo, pero menos aquí, donde hay una liga (Liga DIA) que es de las más competitivas y apasionantes del mundo, donde tenemos a auténticas ‘cracks’ reconocidas en todo el planeta.

No quiero frivolizar ni hacer demagogia barata sobre este tema, porque pienso que es demasiado serio. Pero sí que me gustaría que, a partir de este artículo, alguna conciencia se despertara y que si alguna vez se nos viene a la cabeza hacer algún comentario despectivo sobre el básquet femenino, pensemos dos veces y tengamos en cuenta que delante tenemos a personas que se pueden sentir heridas. Y con esto, a la larga, hacer un cambio de mentalidad para que esos pensamientos ni transiten por nuestro cerebro.

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