Segunda derrota consecutiva del Barça en Euroliga, en este caso, ante Estrella Roja de Belgrado por 76 a 65. Además, lesión de Pau Ribas que se prevé de larga duración.
Malas son las sensaciones que está dejando el Barcelona Lassa en este inicio de temporada. Es verdad que la enfermería está llena y hay jugadores claves lesionados. La rotación es la que es, pero tiene plantilla suficiente para sacar los partidos adelante o pelearlos como el de Fenerbahce. Ante Estrella Roja, ni eso. Derrota sin excusas en Belgrado ante uno de los equipos más flojos de la competición, pero con un pabellón que es capaz de igualar las fuerzas. En el Kombank Arena, lleno hasta los topes, se escenificó a la perfección lo que es el Barça a día de hoy: un querer y no poder.
Empezaba el partido con el conjunto catalán metido en el encuentro y con un Brad Oleson, reflejo de su mejor versión, certero desde el triple y con movimientos inteligentes para recibir el balón con ventaja. 10 de los 16 puntos del Barça en el primer cuarto fueron suyos. De momento, Estrella Roja parecía no haber despertado a la bestia del Kombank. En el segundo cuarto apareció Pau Ribas y parecía que el Coro de Gospel de Bartzokas empezaba a tener entonación. Tres triples seguidos de Ribas habían dado al Barça su máxima ventaja del partido mediado el segundo cuarto (22-29, minuto 16). El de Badalona había tomado el relevo de Brad Oleson, exhausto tras el desgaste físico del primer cuarto. Y ya. Hasta aquí llegó el Barça. A la que se acabaron los triples, la entonación de los cantantes blaugranas se hizo muda. El equipo empezó a encadenar pérdida tras pérdida hasta cosechar 19 en total al final del partido. Dio la mala suerte que Pau Ribas tuvo que retirarse en camilla, por una posible lesión del tendón de Aquiles. Estrella Roja se desesperezaba. Ajustaron la defensa sobre Rice y aumentaron la intensidad. Las grandes figuras del equipo de Bartzokas no aparecían y los serbios les endosaron al filo del descanso un 16-0 de parcial para llevar el marcador al 40-31.

Tras la reanudación todo seguía igual. No había respuesta. El plan de los de Radonjic se ejecutaba a la perfección mientras que el Barça se intentaba encomendar a las actuaciones individuales. No había piña, no había conjunto. Rice y Tomic estaban controlados, no había ideas ni argumentos ofensivos y los minutos pasaban sin encadenar buenas defensas. Estrella Roja se aprovechó de los errores rivales y no llegaron a sufrir ante una hipotética remontada. Guduric anotaba y Bjelica campaba a sus anchas para llevar el 60-48 en el luminoso. Bartzokas intentó mover ficha y cambiar cosas. Como en Bilbao dejó al equipo sin pívot y puso en la pintura a Claver y Vezenkov. No dio resultado. Los serbios no mostraron fisuras y se mantenían intactos ante acciones individuales que no llevaban a nada. Rice lo seguía intentando pero se consumió y acabó desgastado llegando a jugar 37:40 min. El final era claro. Derrota por 76 a 65, dejando una pobre imagen y un bajo nivel baloncestístico. Además, hay que añadir otro nombre a la enfermería: Pau Ribas. Está claro que esté inicio de temporada no está siendo un camino de flores, pero es que el equipo sigue sin luz. No hay defensa y no hay ataque. El equipo azulgrana ya es el peor anotador entre los 16 que juegan la Euroliga (68,6 puntos de promedio). Seguro que cuando vuelvan los lesionados esta situación cambiará, pero de momento hay que ponerle remedio. Próxima rival, Brose Basket en menos de 48 horas.
