Cuando la diversión es jugar

Con este post, quiero empezar una serie de relatos sobre grandes equipos que han disputado la Euroliga o Copa de Europa y que dejaron una gran huella en la historia de esta competición.

Para empezar me gustaría hablar de un equipo, que si no ha sido el mejor equipo que ha pisado una pista europea, si ha sido la escuadra que más me marcó mi pasión por el baloncesto, ese equipo fue la Jugoplastika de Split.

La leyenda de este equipo empezó en la Final Four de Munich de 1989, donde se presentaron en tal cita 3 grandes equipos europeos, el Barcelona comandado por Epi, Norris y Sibilio, el Macabí de Tel Aviv capitaneado por Jamchy y Magee, y con el gran equipo griego del Aris de Salónica, con sus dos estrellas locales Yannakis y Gallis. A estos tres equipos se les añadió un equipo de la antigua Yugoslavia, formado en la mayoría por jóvenes jugadores con talento, pero que iban como la Cenicienta de la final y con los deberes hechos al haberse clasificado para la cita final. Ese equipo era la Jugoplastika de Split.

Este equipo estaba formado, no se si os sonarán estos nombres, por Toni Kukoc, Dino Radja, Goran Sobin, Zan Tabak, Velimir Perasovic, Dusko Ivanovic, Zoran Sretenovic, Luka Pavicevic, Pasko Tomic, Teo Cizmic e Ivica Buric. Todo este plantel de jugadores estaba dirigido por un joven entrenador de nombre Boza Maljkovic. Era un equipo de jóvenes, media de edad de 22,9 años, si exceptuamos a Ivanovic con 32 años que desafío a Europa y consiguió derrotarla.

En esa Final Four derrotaron en semifinales al Barcelona y en la final al Maccabi. Era lo de menos. Lo importante es que había nacido la leyenda y este equipo y la mayoría de sus componentes ganaron dos títulos más, todos ellos consecutivos. Además del título de 1989, ganaros en 1990 y 1991.

Eran unos jugadores que vivían para y por el baloncesto, que su vida giraba alrededor de este deporte. Revolucionaron este deporte donde era mejor dar un pase que botar. El balón apenas tocaba el suelo y los jugadores no paraban de moverse por todo el frente de ataque para dar opciones al poseedor del balón.

En 1990, en la Final Four de Zaragoza, se volvieron a encontrar con el Barcelona de Aíto, reforzado con varios jugadores que le hacían una de las plantillas más poderosa del viejo continente, esta vez en la final. Nos fue ningún impedimento para que el equipo yugoslavo repitiera victoria por 67-72 y agrandaban aún más su leyenda.

El tercer título, el del año 1991, fue el más complicado de conseguir, pero que tuvo en el hecho de mantener a Kukoc en el equipo como el arma principal para conseguir revalidar el título europeo por tercera vez consecutiva.

La temporada empezó con las bajas significativas de Radja e Ivanovic, que se fueron al baloncesto italiano y de Sobin al Aris griego, que debilitaron mucho al equipo deportivamente hablando. También tuvieron la baja del capitán del barco, el entrenador Maljkovic, que ficho por el Barcelona. A todo esto se unión el cambio de patrocinio que paso a ser Pop84.

Pero el equipo mantuvo su nivel competitivo y de la mano de Kukoc, Perasovic y la eclosión de Savic consiguieron llegar a la Final Four de París, donde en semifinales eliminaron al equipo italiano del Scavollini de un jovencísimo Sergio Scariolo, y el destino quiso que en la final se enfrentaran al Barcelona, dirigido por su anterior entrenador Boza Maljkovic. En la final sobresalió sobre todos Savic, que un año después ficharía por el Barcelona, y ayudó a conseguir el tercer título consecutivo al mejor equipo europeo de la historia.

Un año después con la salidas del equipo de Savic y Kukoc, y la guerra de los balcanes, terminó por desintegrar a este maravilloso equipo de baloncesto.

En la actualidad, aquellos jugadores, en su mayoría, están ligados al baloncesto de alguna que otra forma. Tabak como entrenador, al igual que Perasovic e Ivanovic por ejemplo.

Jugoplastica veteranos

Sobre todos aquellos magníficos jugadores, destacó un espigado jugador de 2,07 m, que jugaba en la posición que quería en cada momento y que tuvo la carrera más laureada de todos, no es otro que Toni Kukoc. Después de ganar todo con Jugoplastika, se marchó a Treviso y de ahí a la NBA a los Bulls de Michael Jordan, donde ganó tres anillos de campeón, siendo vital su participación en el campeonato del año 1996, donde fue elegido mejor sexto hombre.

Foto Toni Kukoc

Para terminar, os dejo un video homenaje de este mítico equipo difícilmente inigualable.

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