El campeón de Europa toma La Fonteta

El Valencia entró fatal en el partido (parcial de 0-15) pero después de dos grandes cuartos llegó a ponerse con siete de ventaja. En el último acto, Fenerbahçe machacó a los taronjas.

El arranque del choque fue un duro aviso para el Valencia, que tuvo la baja de última hora de Erick Green. La agresiva defensa turca (y la falta de ideas de los locales) le tuvo más de siete minutos y medio sin anotar, así que al Fenerbahce le bastó con unos cuantos tiros abiertos para abrir hueco (0-15, m.8).

Muhammed, el jugador conocido antes como Bobby Dixon, fue la punta de lanza de una defensa que asfixió a los locales. Movió Txus Vidorreta el banquillo en busca de inspiración. Hizo entrar a Pleiss, debutar a Sergi García y reaparecer a San Emeterio y fue el joven base quien rompió el maleficio con cinco puntos seguidos (7-18, m.10).

Su ímpetu, no obstante, se quedó corto de inicio para compensar los triples de Datome y los puntos que rascó bajo el aro el esforzado Duverioglu pero puso en marcha a los suyos que aumentaron su actividad defensiva y con la valentía de Abalde, la inesperada aportación de Rudez y un 2+1 de Rafa Martínez lograron engancharse al choque (19-27, m.24).

Le costaba mucho más anotar al conjunto turco y aunque, con Sloukas y Wanamaker a los mandos, no perdió la paciencia, la constancia defensiva valenciana y la aparición de Pleiss permitió a los locales llegar al descanso tras haber minimizado los daños y con buenas sensaciones (27-33, m.20). El Valencia abrió el tercer cuarto con dos triples (Doornekamp y Van Rossom) y cinco puntos seguidos de Abalde, un 2+1 y una penetración) que le colocaron por delante por primera vez en el choque y pusieron nervioso al conjunto turco. Dos nuevos triples (Dubljevic y Doornekamp) acabaron de encender a la Fonteta (47-39, m.26).

Cuando peor pintaban las cosas, Thompson y Datome sacaron del pozo al equipo otomano y el choque llegó igualado al último cuarto (50-51, m.30). Tras unos minutos en los que el Valencia consiguió aguantar el intercambio de canastas, el Fenerbahce recuperó su mejor defensa en el momento apropiado. Verse de nuevo ante el muro turco, minó la moral de los locales, que vieron como todo su trabajo se iba a quedar sin premio y se derrumbaron. Su defensa se abrió y permitió canastas fáciles al equipo turco, que sumó a Gudaric y a Mahmutoglou a su lista de anotadores y gozó de un plácido final de partido.

 

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