A un palmo de Belgrado

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Victoria con sufrimiento del Real Madrid ante Panathinaikos por 81 a 74. Carroll decidió el partido con seis puntos en 20 segundos. Llull jugó casi 20 minutos y anotó 8 tantos, todos en el último cuarto. Si el Real Madrid vence el viernes, estará en la Final Four.

Belgrado ya se ve, se toca y se avista, pero desde tierra. La victoria de ayer deja a los blancos en una situación preferencial para sacar el billete de la Final Four, pero hay que esperar. Y más, teniendo delante a un equipo griego. Casi nada. Eso será otra batalla, pero en la de ayer, los de Laso sacaron pecho y con Llull en la pista. El menorquín, que ayudó con dos triples clave tras casi ocho meses y medio en el dique seco, acaparó su cuota de protagonismo en el último cuarto, pero fue un triple más tiro adicional de Carroll el que acabó con la resistencia verde personificada en un magistral Calathes.

El Palacio se convirtió en el sexto jugador. Los aficionados madridistas saben cómo arropar al equipo en días claves y ayer se dejó representado. No es el OAKA, pero la presión se nota. Junto con los aficionados, los de Laso intentaron romper el encuentro desde el primer momento, pero nada de eso. El 5-0 inicial fue un espejismo y Calathes empezó a dirigir a su equipo para el 13-17. El técnico vasco no tardó en poner el as en juego. La entrada de Llull con el Palacio en llamas hizo reaccionar al Madrid y le permitió empatar el partido al final del primer cuarto con un triplazo de Rudy. Al alero, clave en el triunfo blanco logrado en Atenas, se le unió Carroll poco después y entre los dos amasaron una ventaja mínima para el Madrid (40-34, min 20). Seis puntos que eran un tesoro y que llegaron a ser trece nada más volver del descanso.

Tras la reanudación, se vio al mejor Real Madrid. Leía las debilidades de la presión exterior rival, anotaba cerca del aro (bien Ayón), reboteaba y fluía la circulación. Alguna pérdida de más en pases interiores recortaba su carrerilla, pero los madridistas volaban. Tanto fue así que llegó a mandar por 13 en el minuto 25: 50-37. Faltaba dar la estocada final para tener un final tranquilo, pero eso no gusta por Goya y no pasaba precisamente por la cabeza de Calathes. Diez puntos seguidos del excelso base griego levantaban a un orgulloso Panathinaikos. Los blancos necesitaban un salvavidas, algo para salir a flote y respirar. Sí, correcto, apareció el que pensaban. Un tío que se había roto la rodilla hace 9 meses hacía estallar al Wizink. Dos mandarinas de Llull desde el triple ponían una ventaja de siete puntos a falta de 2:10.

Parecía hecho, pero a los griegos hay rematarles después de muertos. Otra vez, quién si no, Nick Calathes (26 puntos, 4 asistencias) revivía a su equipo y ponía el 70-70 en el marcador. La presión se agarraba al pecho y la expectación era enorme. En esos momentos, el K.O. era definitivo. Un golpe certero y el rival caería en la lona de cabeza. Para ello, Laso dio entrada a Carroll. Si quieres dar golpes, necesitas a un Bruce Lee que golpeé sin piedad. Y eso hizo el de Wyoming. Primero firmó una penetración con tiro a tabla por encima de Calathes a 1:10 de la bocina y 20 segundos más tarde un 3+1. Otra vez azote de un equipo dirigido por Xavi Pascual, técnico que quiso ficharle para el Barça allá por 2011. El partido terminó y el Real Madrid imperó. La situación no puede ser mejor, cuarto partido en casa para rematar la serie. Si eso no sucede, el quinto partido en Grecia puede ser terrorífico.

 

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