Baskonia asalta la banca

Primera derrota de la temporada para el Real Madrid (87-91) ante un Baskonia muy seguro y con las ideas claras. La mala primera parte del conjunto blanco y Jaka Blazic, claves para el resultado final.

“Una puesta en escena horrorosa”. Así definía Pablo Laso a la perfección la sensación con la que salían los 12.000 espectadores que abarrotaron el Barclay Card Center. Nefastos primeros 20 minutos del Real Madrid que se vio sobrepasado en todo momento por el conjunto vasco. Solo Ayón daba respuesta ofensiva, que no defensiva. Mal atrás el Madrid, peor en el rebote y a destiempo en ataque. Por el otro lado, todo era coser y cantar. A pesar de las bajas importantes de Bargnani y Beaubois, los jugadores de Baskonia salieron con determinación y a comerse al rival. Voigtmann y Shengelia hacían añicos la defensa merengue con su movilidad y saber hacer. Larkin, gracias a su velocidad, era capaz de penetrar y doblar el balón para un tiro liberado. Los exteriores penalizaban desde el triple. El banquillo aportaba minutos de calidad. Todo salía a la perfección. Con 17 abajo (28-45) tuvo que ser el niño el que espabilara a la cuadrilla. El carácter de Doncic, unido a la irrupción de Felipe Reyes para endurecer la zaga, hicieron que los blancos pudieran cortar la sangría y sostener el asunto antes del descanso. 43-54.

Laso corrigió tras una severa charla en el vestuario y cambió la cara del Madrid. La defensa era más agresiva y, sobre todo, no permitía segundas jugadas. El ataque no sufría cortocircuitos y al mando, Luka Doncic. No era el día de Llull y el esloveno salió al rescate. Dan fe de ello sus 15 puntos y la soberana ovación en uno de sus cambios. Se aguaba el festival de Baskonia que poco a poco se quedaba sin respuesta al notar el aliento del Real Madrid en el cogote. No conseguían acertar los hombres grandes de Sito a los que les costaba anotar una barbaridad. Todo se hundía hasta que un húngaro con muelles llamado Adam Hanga apareció para reflotar al equipo. En la primera parte pareció no estar sobre el parquet, pero en la segunda aportó 10 puntos que hicieron de flotador y permitieron a los vascos seguir vivos hasta el final. El Madrid tuvo en sus manos el partido. Lo dio la vuelta y con 81-73 a su favor, una canasta más hubiera dejado sentenciado el choque, pero no fue así. Baskonia se asomó al precipicio y decidió que no era el momento de caer. La falta de buenas elecciones en la dirección del equipo madridista junto con la decisión de Jaka Blazic desde el 6,75, permitieron revivir a los baskonistas y matar el partido de una sentada. Se acercaron sigilosamente y tuvieron la sangre fría de silenciar el Palacio. Esto es Europa y no se puede regalar nada, aunque no fue el día del Madrid. Desacertadísimo y reflejado en la impotencia de Llull, que perdió balones inexplicables. El tipo que todo lo resuelve, al que no le quema nunca la responsabilidad, apagado de repente. Algún día tendría que llegar la primera derrota de la temporada y quizás es bueno que llegue ahora, para no alzar el vuelo demasiado pronto; pero el perder este partido también deja un agujero negro en el que habrá que indagar: tercera victoria consecutiva de Baskonia ante el Real Madrid en Euroliga. ¿Ya tienen bestia negra los de Laso en Europa?

 

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